viernes, 21 de noviembre de 2014

La poligamia y los primeros Cristianos.



“Lo que dicta el Señor no puede ser pecado”... Jonathan Amblar 20 de noviembre de 2014, 9:27


 
Santi, estas confundiendo la velocidad con el tocino: ummm ¿donde habré oído yo eso?...
La poligamia que se acostumbraba por algunos siervos de Jehová en el pasado no se practicaba por mandato divino... igual como no fue nunca mandato divino que a la mujer se le podía abandonar dándole solo un certificado de divorcio. Ambas cosa no fueron contempladas por Dios ni fueron de su beneplácito cuando se practico en el antiguo Israel.



¿Entonces por qué se llevaban a cabo?  Fue unas de las cosas en las cuales Jehová condescendió con sus siervos debido a la condición en que estaba la humanidad. Pero el caso es que no fue esa la intención de Dios desde el principio, por lo contrario, cuando Jehová creo a Adán y a Eva los unió en matrimonio haciendo así de ellos una sola carne sentando también el precedente de lo que debería ser el matrimonio. Gen 2:24. Por tanto la poligamia/bigamia y demás no estuvieron contempladas en el arreglo Divino, no es una costumbre que prevenga de Dios.



Ahora bien, el punto de vista que a todo buen cristiano debería interesar es el que manifestaron Jesús y sus discípulos. Pero Jesucristo nunca trato el tema de la poligamia directamente, entonces ¿cómo podemos saber lo que él pensaba del tema?  Muy sencillo, veamos la conversación que él tuvo con algunos líderes religiosos de su tiempo... ésta se encuentra en el evangelio que Mateo escribió, en el capítulo 19 versos 3-9.



Se le acercaron unos fariseos para ponerle a prueba y le dijeron: ¿es lícito para un varón divorciarse de su esposa por toda suerte de motivo? Jesús respondió: “¿no leyeron que quien los creo desde el principio los hizo macho y hembra?  Y dijo, por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se adherirá ha su esposa, y los dos llegaran a ser una sola carne?”.  De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto lo que Dios ha unido bajo un yugo no lo separe ningún hombre.



Una de las cosas que podemos ver es que Jehová le concede santidad al matrimonio. La unión matrimonial de dos personas es sagrada porque juntos llegan a ser una sola carne. Jesucristo lo enfatizó cuando dijo “lo que Dios ha unido bajo un yugo (matrimonio) no lo separe ningún hombre”. Así que el Señor está hablando que el casamiento debe ser entre DOS seres que se aman, esa fue la norma que Dios puso desde el principio. .. Pero surge una pregunta, pregunta que los fariseos formularon al Señor: Entonces ¿por qué prescribió Moisés dar un certificado de despedida y divorciarse de ella?  Jesús les dijo: “Moisés, en vista de la dureza de corazón de ustedes, les hizo la concesión de que se divorciaran de sus esposas, pero tal no ha sido el caso desde el principio. Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio”.



Llama la atención la razón por la cual Jehová permitió el divorcio, dijo-les “fue por la dureza del corazón de ustedes”, sin embargo ratificó que el divorcio no estaba estipulado por Dios como medio para poner fin a la unión matrimonial entre dos personas (macho y hembra por supuesto) al decir “pero tal no ha sido el caso desde el principio”. Des pues de decir eso puso la norma que valida un divorciarse: “Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio”.



Como podemos ver en ésta conversación que Jesucristo sostuvo con los fariseos, él no da lugar a la bigamia u poligamia, la razón es que eso no entraba en los planes de Dios.





¿Cómo entendieron este asunto los apóstoles y demás discípulos de Jesús? ¿Acostumbraron ellos la poligamia u bigamia? ¿Fue el matrimonio plural algo que ellos practicaran?



Podemos saberlo si analizamos algunos pasajes de sus cartas a las congregaciones; es cierto que escribieron poco, y no fue concretamente hablando de la poligamia que lo hicieron, pero con lo que escribieron nos basta para concluir como veían ellos el matrimonio.



Primeramente vamos a ver lo que dijo Pablo el apóstol a la naciones, en Efesios 5:22-33.



22 Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»* 32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.



De esta cita bíblica queremos extraer el sentido de las palabras del Apóstol, ya que en ellas refleja la perspectiva que se tenía del matrimonio en la recién congregación cristiana. Sus palabras trasmiten claramente la idea de que el matrimonio entre ellos, los cristianos, era de dos personas, cuando dice “porque el esposo es cabeza de la esposa” lo deja muy claro, ésto está dicho en singular; y cuando dice “esposas sométanse a sus propios esposos como al Señor” está hablando de todos los matrimonios que conformaban la congregación. Algo más que podemos notar es lo siguiente, si la bigamia se hubiera permitido en la congregación Pablo no habría puesto el matrimonio como analogía entre Cristo y su iglesia puesto que el Apóstol ejemplifica a la congregación con la “esposa” y a Cristo con el “esposo”. Algo que menciona es que el hombre deba adherirse a su esposa y juntos llegaran a ser una sola carne, de ese modo no da lugar para que el matrimonio divinamente constituido los conformen más de dos personas.



Otra cita interesante es Colosense 3:18,19. Ahí se lee: 18 “Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. 19 Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas”. Ni en la primera frase, ni en la segunda frase se está hablando en singular, estas palabras no dan lugar para creer que la bigamia estaba activa entre los cristianos del siglo primero puesto que habla en general, aludiendo a los esposos y esposas de la congregación. Si no fuera así Pablo estaría dirigiéndose a una congregación de “poliginias y de poliandrias”. Eso ya sería el acabose, verdad?.



Otros textos bíblicos que ayudan a determinar como veían el matrimonio los primeros apóstoles y discípulos de Jesús son 1 Tim 3:1-10, 12,13, Tito 1:5-9. Entre los requisitos que debía cumplir el cristiano que deseaba un puesto de responsabilidad en la congregación, era que fuera esposo de una sola mujer, y destaca que éste requisito lo enumera junto a otros que son de seria consideración como ser de buen juicio, moderado en hábitos personales, tanto de comer como de beber, pero destaca el hecho de que tanto a Timoteo como a Tito se les dijera que el cristiano debía ser esposo de una sola mujer; cierto, quizá la poligamia todavía se acostumbraba entre alguno habitantes e otros países, pero al parecer no debía ser así entre los gentiles conversos. De hecho Pablo mencionó que el varón debía ser irreprensible, libre de acusación, y para ello tenía que ser esposo de una sola mujer, etc.



Ya antes el apóstol había dicho a los corintios lo siguiente:- En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer. 2 Pero a causa de la inmoralidad sexual, cada hombre tenga su esposa, y cada mujer tenga su esposo. 3 El esposo cumpla con su esposa el deber conyugal; asimismo la esposa con su esposo-. 1 Cor. 7:1,2. Notamos que Pablo habla de un esposo y una esposa, porque es así como se constituía el matrimonio entre los primeros cristianos. Es interesante todo el capitulo 7, permite darnos una idea de cómo veía el apóstol el matrimonio cristiano, al leerlo notaremos que nunca se da lugar al matrimonio plural u bigamia.









Pd: información sujeta a cambios.