“Lo que dicta el Señor no puede ser pecado”... Jonathan Amblar 20 de noviembre de 2014,
9:27
La poligamia que se
acostumbraba por algunos siervos de Jehová en el pasado no se practicaba por
mandato divino... igual como no fue nunca mandato divino que a la mujer se le
podía abandonar dándole solo un certificado de divorcio. Ambas cosa no fueron
contempladas por Dios ni fueron de su beneplácito cuando se practico en el
antiguo Israel.
¿Entonces por qué se
llevaban a cabo? Fue unas de las cosas
en las cuales Jehová condescendió con sus siervos debido a la condición en que
estaba la humanidad. Pero el caso es que no fue esa la intención de Dios desde
el principio, por lo contrario, cuando Jehová creo a Adán y a Eva los unió en
matrimonio haciendo así de ellos una sola carne sentando también el precedente de
lo que debería ser el matrimonio. Gen 2:24. Por tanto la poligamia/bigamia y
demás no estuvieron contempladas en el arreglo Divino, no es una costumbre que
prevenga de Dios.
Ahora bien, el punto de vista que a todo buen cristiano debería interesar es el que manifestaron Jesús
y sus discípulos. Pero Jesucristo nunca trato el tema de la poligamia
directamente, entonces ¿cómo podemos saber lo que él pensaba del tema? Muy sencillo, veamos la conversación que él
tuvo con algunos líderes religiosos de su tiempo... ésta se encuentra en el
evangelio que Mateo escribió, en el capítulo 19 versos 3-9.
Se le acercaron unos fariseos
para ponerle a prueba y le dijeron: ¿es lícito para un varón divorciarse de su
esposa por toda suerte de motivo? Jesús respondió: “¿no leyeron que quien los
creo desde el principio los hizo macho y hembra? Y dijo, por eso el hombre dejará a su padre y
a su madre y se adherirá ha su esposa, y los dos llegaran a ser una sola carne?”.
De modo que ya no son dos, sino una sola
carne. Por lo tanto lo que Dios ha unido bajo un yugo no lo separe ningún
hombre.
Una de las cosas que
podemos ver es que Jehová le concede santidad al matrimonio. La unión
matrimonial de dos personas es sagrada porque juntos llegan a ser una sola
carne. Jesucristo lo enfatizó cuando dijo “lo que Dios ha unido bajo un yugo
(matrimonio) no lo separe ningún hombre”. Así que el Señor está hablando que el
casamiento debe ser entre DOS seres que se aman, esa fue la norma que Dios puso
desde el principio. .. Pero surge una pregunta, pregunta que los fariseos
formularon al Señor: Entonces ¿por qué prescribió Moisés dar un certificado de despedida y
divorciarse de ella? Jesús les dijo:
“Moisés, en vista de la dureza de corazón de ustedes, les hizo la concesión de
que se divorciaran de sus esposas, pero tal no ha sido el caso desde el
principio. Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser
por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio”.
Llama la atención la
razón por la cual Jehová permitió el divorcio, dijo-les “fue por la dureza del
corazón de ustedes”, sin embargo ratificó que el divorcio no estaba estipulado
por Dios como medio para poner fin a la unión matrimonial entre dos personas (macho
y hembra por supuesto) al decir “pero tal no ha sido el caso desde el
principio”. Des pues de decir eso puso la norma que valida un divorciarse: “Yo
les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de
fornicación, y se case con otra, comete adulterio”.
Como podemos ver en ésta conversación que Jesucristo sostuvo con los fariseos, él no da lugar
a la bigamia u poligamia, la razón es que eso no entraba en los planes de Dios.
¿Cómo entendieron este asunto los apóstoles y demás
discípulos de Jesús? ¿Acostumbraron ellos la poligamia u bigamia? ¿Fue el
matrimonio plural algo que ellos practicaran?
Podemos saberlo si
analizamos algunos pasajes de sus cartas a las congregaciones; es cierto que
escribieron poco, y no fue concretamente hablando de la poligamia que lo
hicieron, pero con lo que escribieron nos basta para concluir como veían ellos
el matrimonio.
Primeramente vamos a
ver lo que dijo Pablo el apóstol a la naciones, en Efesios 5:22-33.
22 Esposas, sométanse a sus propios esposos
como al Señor. 23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es
cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia
se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en
todo.25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se
entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua
mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia
radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e
intachable. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio
cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás
a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace
con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 «Por eso dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a
ser un solo cuerpo.»* 32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y
a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como
a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.
De esta cita bíblica
queremos extraer el sentido de las palabras del Apóstol, ya que en ellas
refleja la perspectiva que se tenía del matrimonio en la recién congregación
cristiana. Sus palabras trasmiten claramente la idea de que el matrimonio entre ellos, los cristianos, era de dos personas, cuando dice “porque el esposo es cabeza de la
esposa” lo deja muy claro, ésto está dicho en singular; y cuando dice “esposas
sométanse a sus propios esposos como al Señor” está hablando de todos los
matrimonios que conformaban la congregación. Algo más que podemos notar es lo
siguiente, si la bigamia se hubiera permitido en la congregación Pablo no
habría puesto el matrimonio como analogía entre Cristo y su iglesia puesto que
el Apóstol ejemplifica a la congregación con la “esposa” y a Cristo con el
“esposo”. Algo que menciona es que el hombre deba adherirse a su esposa y juntos
llegaran a ser una sola carne, de ese modo no da lugar para que el matrimonio
divinamente constituido los conformen más de dos personas.
Otra cita interesante
es Colosense 3:18,19. Ahí se lee: 18 “Esposas,
sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. 19 Esposos, amen a sus esposas y no sean duros
con ellas”. Ni en la primera frase, ni en la segunda frase se está hablando
en singular, estas palabras no dan lugar para creer que la bigamia estaba
activa entre los cristianos del siglo primero puesto que habla en general,
aludiendo a los esposos y esposas de la congregación. Si no fuera así Pablo estaría
dirigiéndose a una congregación de “poliginias y de poliandrias”. Eso ya sería
el acabose, verdad?.
Otros textos bíblicos
que ayudan a determinar como veían el matrimonio los primeros apóstoles y
discípulos de Jesús son 1 Tim 3:1-10, 12,13, Tito 1:5-9. Entre los requisitos
que debía cumplir el cristiano que deseaba un puesto de responsabilidad en la congregación, era que
fuera esposo de una sola mujer, y destaca que éste requisito lo enumera junto a
otros que son de seria consideración como ser de buen juicio, moderado en
hábitos personales, tanto de comer como de beber, pero destaca el hecho de que tanto
a Timoteo como a Tito se les dijera que el cristiano debía ser esposo de una
sola mujer; cierto, quizá la poligamia todavía se acostumbraba entre alguno
habitantes e otros países, pero al parecer no debía ser así entre los gentiles conversos.
De hecho Pablo mencionó que el varón debía ser irreprensible, libre de
acusación, y para ello tenía que ser esposo de una sola mujer, etc.
Ya antes el apóstol había dicho a los corintios lo siguiente:- En
cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar
mujer. 2 Pero a causa de la inmoralidad sexual, cada hombre tenga su esposa, y
cada mujer tenga su esposo. 3 El esposo cumpla con su esposa el deber conyugal;
asimismo la esposa con su esposo-. 1 Cor. 7:1,2. Notamos que Pablo habla de
un esposo y una esposa, porque es así como se constituía el matrimonio entre los
primeros cristianos. Es interesante todo el capitulo 7, permite darnos una idea
de cómo veía el apóstol el matrimonio cristiano, al leerlo notaremos que nunca
se da lugar al matrimonio plural u bigamia.
Pd: información sujeta a cambios.
